sábado, 2 de marzo de 2013

La catedral de Barcelona (I). Historia y exteriores.


En el Centro de la Ciudad, en pleno Barrio Gótico, se encuentra la Catedral de Barcelona, cuyo nombre completo es Catedral de la santa Cruz y de Santa Eulália, en honor de quien fue única patrona de la ciudad antes de compartir el título con La Virgen de la Mercè.
 
 
 
El origen más remoto de la Catedral, se sitúa entre los siglos III y IV; corresponde a una basílica de tres naves que al-Mansur destruyó en el año 925. Hacia 1046 se empezó la construcción de una nueva sede, románica. De esta, se conservan pocos elementos, ya que fue demolida a medida que avanzaban las obras del nuevo templo, iniciado en 1298 y finalizado en el siglo XV.

 
Quedó pendiente la fachada, que estuvo en espera durante cinco siglos y que fue construida en estilo neogótico a finales del siglo XIX. Mide 70 metros de altura.

 
 
A principios del siglo XX, se acabó el cimborio, con la estatua de Santa Elena enarbolando la Cruz, obra del escultor Eduard Alentorn.
 
 


















La Catedral tiene además dos torres laterales, idénticas, datan del siglo XIII. Ambas son ochavadas y de 53 metros de altura.
 
Una de las torres es la llamada de las horas o reloj, situada sobre la entrada de San Ivo. Aquí se encuentra las campanas: Eulalia (la más grande con 3 toneladas de peso) que toca las horas, y Honorata que toca los cuartos.


La estructura superior, de hierro, fue construida a finales del siglo XIX en estilo modernista.

 
 
La otra torre es la encargada de las horas eclesiásticas. En ésta hay diez campanas, todas con nombres femeninos.
 
 
Puertas
 
El acceso a la Catedral puede hacerse desde 5 puertas diferentes:
 
 
 
Portal de San Ivo: es ésta la más antigua y durante quinientos años fue el acceso principal de la catedral. Realizada en mármol y piedra de la montaña de Montjuic, es uno de los primeros intentos del arco ojival del gótico catalán (1298).
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Encima de los pilares hay ángeles músicos sacando sus cabezas por el arco. En el tímpano se encuentra una imagen de Santa Eulalia (siglo XIV).
 
 
 
 
 
 
 
A cada lado de la portada hay relieves en mármol haciendo de impostas (saliente que separa los diferentes pisos de un edificio), que se creen pertenecieron a la antigua catedral románica.
 
 
 
 
 
Puerta de La Piedad. Llegamos a esta puerta rodeando el ábside de la catedral, en la calle de la Piedad, llamada así por el relieve que se encuentra en el tímpano de la puerta.
 
 
 
 
 
Es una de las entradas exteriores al claustro, con un arco conopial (arco apuntado con el vértice hacia arriba) flanqueado por unos altos y delicados pináculos (remates con figuras piramidales o cónicas).
 
La representación de la Piedad es una copia del original que se conserva en el Museu de la Catedral, del escultor alemán Michael Lüschner, que la esculpió en el siglo XV.
 
Puerta de Santa Eulalia. Se encuentra situada en la calle del Obispo y es la entrada al claustro. También está construida con un arco conopial y en el tímpano hay una escultura de Santa Eulalia. Las arquivoltas (molduras que forman una serie de arcos concéntricos decorando el arco de las portadas medievales) están labradas con finos follajes. Actualmente en restauración.
 

 
 
Puerta de Santa Lucía. En la calle de Santa Llucia nº1 encontramos la entrada exterior a la capilla de dicha santa, a la que también se puede acceder desde el claustro.
 
 
 
 
 
Se construyó a finales finales del siglo XIII en estilo románico tardío, y fue la última construcción realizada en este estilo arquitectónico en Barcelona.
 
La construcción es muy sobria y sencilla, sin más ornamentación externa que cinco arquivoltas semicirculares y los capiteles de la portada, esculpidos con figuras de animales, personajes y adornos vegetales.
 
 
 
La capilla tenía también una puerta lateral que se abría a la calle del Obispo, tapiada en el año 1821 y de la que queda el arco de recuerdo.
 
 
 
Puerta Principal, situada en el centro de la fachada de la plaza de la Catedral. Proyectada por el arquitecto Josep Oriol i Mestres en estilo neogótico, presenta un gran arco gótico con arquivoltas.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Está presidida en su mainel (pilar en el centro del  hueco de la puerta y que la divide en dos) por una escultura de Cristo, obra del escultor Agapit Vallmitjana.
 
 
En ambos lados de la puerta hay imágenes de los apóstoles. En el pórtico hay esculturas de ángeles, profetas y reyes con un total de 76 figuras, realizadas por el escultor Joan Roig i Solé.
 
 
 
Las Gárgolas
Como la mayoría de las catedrales, la de Barcelona tiene gárgolas, sistemas de drenaje por donde se vierte el agua de la lluvia de los tejados.
 
 
Las más antiguas son las situadas al lado de la puerta de San Ivo de principios del siglo XIV. Aunque la mayoría de las gárgolas tienen formas amenazadoras (se dice que tienen el significado simbólico de ahuyentar la maldad), en esta catedral podemos encontrar muchas que lo son poco. Las más conocidas son el elefante, el toro y el unicornio.
 



 
 
Los gremios.
Paseando por en la parte posterior de la catedral, podemos ver diferentes símbolos grabados en la piedra. Son las tumbas y escudos de cofradías y gremios que participaron en su construcción.
 

En la ruta de la masonería de Barcelona explican como a los constructores o albañiles medievales se les llamaba masones, y disponían de lugares de reunión y cobijo, denominados logias, situados normalmente en las inmediaciones de las obras. Era común a los gremios profesionales de la época el dotarse de reglamentos y normas de conducta de régimen interior. Cada gremio tenías sus propios símbolos. Es la masonería operativa, que daría paso posteriormente a la actual masonería simbólica.


 
 
La restauración
Tanto la fachada como el cimborio de la Catedral de Barcelona acaban de ser restaurados. La restauración, iniciada en 2004, ha durado ocho años. Ha tenido que tratarse piedra por piedra, porque éstas contenían hierro que, al oxidarse, las hacía saltar. El hierro se ha substituido por titanio.
 
 
También se ha actuado para evitar que las gaviotas se posen en el monumento, al que dañaban con sus excrementos. Se han colocado hilos eléctricos que crean pequeñas descargas eléctricas, las  ahuyentan pero no son perjudiciales para los animales.

 
Ahora sólo falta terminar un campanario y hacer mantenimiento del techo.
 
 
En la próxima entrada hablaré del interior y del claustro, más conocido por sus ocas que por su arquitectura.
 
Más información:

viernes, 22 de febrero de 2013

El barrio de Santa Catalina y San Agustín (II)


Continuamos la ruta que iniciamos la pasada semana por este barrio. Nos quedamos en la plaza de la Puntual, confluencia entre la calle de la Princesa, Assaonadors y Allada-Vermell. Esta última calle  es resultado de la unión de dos calles tras el derribo de las casas que las separaban, una acertada intervención en un barrio de calles estrechas y sin espacios verdes.
 
 
 Se ha convertido en calle bonita peatonal y vecinal, que dispone de una interesante oferta cultural y de ocio. Los sábados hay una feria de artesanía.
 
 
 
Otra curiosidad: la película de Almodóvar, Todo sobre mi madre, rodó aquí algunas de sus escenas.
 
 
Seguimos el trayecto por la calle Assaonadors, que toma nombre del gremio que integraba a los artesanos que se dedicaban a trata la piel y el cuero.
 
 
 
En el nº 10 de esta calle me llama la atención una tienda de aire antiguo que se dedica a la venta de viejos carteles, alguno de los cuales resulta hoy en día curioso.
 
 
 
 
En los números 2-8 de esta calle se encuentra una mansión señorial, la casa Puigxuriguer, también conocida como Casa de la Custodia, de 1550, aunque fue ampliada y reformada en los siglos XVIII y XIX. 
 

 
Conserva tres ventanales góticos ornamentados con pequeñas cabezas.
 
 
En el patio de esta casa (por la calle Montcada), se encuentra el  “Museo del Mamut”, un pequeño y curioso museo privado donde podemos encontrar restos paleontológicos.
 
 
 
Y volvemos a encontrarnos con la Capilla Marcús. En la esquina nos saluda una hornacina con una imagen de San Juan Evangelista. Es la casa del gremio de curtidores, un edificio del siglo XVII y posteriormente reformado.
 
 
Tomamos la calle Princesa. Según dicen, esta calle se abrió para que el ejército, situado en la Ciudadela, tuviera un acceso más rápido y directo al centro de la ciudad. Las obras empezaron en 1882, derribando los edificios que se encontraban a su paso. Se proyectó como la primera calle adoquinada y para realizar la obra se hicieron venir obreros especialistas de Bélgica. Fue abierta en 1892 y se consideró entonces extremadamente ancha. El nombre escogido fue Princesa de Asturias en honor a la futura reina de España, pero al nacer Alfonso XII y quedar resuelto el problema de sucesión, la calle paso a llamarse simplemente Princesa.
 
 
En esta calle nos encontramos con el Palau Gomis, originario de siglo XVI pero muy reformado en los siglos XVIII y XIX, que alberga el Museo Europeo de Arte Moderno.
 
 
 
 
Aunque nos desviamos un poco de nuestra ruta, avanzamos por la calle Princesa, hasta el nº 11, para ver otra tienda: el rey de la magia. Fundada en 1881 es todo un referente; es tienda de productos de magia, escuela, museo y teatro.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Volvemos hacia atrás y tomamos la calle  Barra de Ferro para entrar en el Museo Europeo de Arte Moderno, un centro dedicado a la promoción y la difusión del arte figurativo del siglo XX y XXI.
 
 
Es un museo privado, pero merece la pena, especialmente si no os gusta el arte abstracto. Aquí os dejo algunas imágenes para que juzguéis por vosotros mismos.
 

 












viernes, 8 de febrero de 2013

Juego 12. ¿Por dónde corre este carro?

 
Se trata del Carro de la Aurora, diseñado por el escultor Rossend Nobas en 1888. Aurora (Eos) es la diosa del amanecer, representa la claridad del día y anuncia a su hermano Helios, el Sol.
 
El conjunto escultórico mide casi 6,5 metros de altura y pesa 35.000 kilos. Lo fundió el taller de Alejandro Wohlguemuth, que alertó de que el peso se disparaba. Por eso, se, reforzó la estructura de la base sobre la que se sitúa para que pudiera así soportar la escultura.
 
 
La reluciente pintura amarilla es en realidad un baño de oro. Durante  años  lució de color negro, las inclemencias del tiempo, los excrementos de las palomas y alguna reparación desafortunada acabaron con la dorada pátina. Actualmente, una nueva restauración realizada en 2010 le ha devuelto el color original.
 
¿Ya sabes dónde está? Si no consigues recordarlo clica aquí. o busca en la etiqueta soluciones juegos.