viernes, 2 de mayo de 2014

Passejada amb barret 2014



El pasado día 27 se celebró en Barcelona la 10ª Passejada amb barret (Paseo con Sombrero), donde los participantes saludan a la primavera paseando por el centro de la ciudad con esta prenda de vestir en sus cabezas. 


El recorrido se inicia en Rambla Catalunya con Diagonal, frente a la jirafa coqueta, que mira con envidia el glamour de los allí convocados y los ve marchar Rambla abajo. Otros años el paseo terminaba al llegar a Gran Vía, pero esta vez el recorrido se alargó hasta Plaza Universidad.



       


Organizado por las sombrereras Nina Pawlowsky y Cristina de Prada, se inspiraron en el concepto americano del “Easter Parade”, que es particularmente popular en la ciudad de Nueva York, donde tradicionalmente el domingo de Pascua se cierra al tráfico un tramo largo de la 5ª Avenida.


En total asistieron más de 1.300 personas, un número superior a pasadas ediciones. Y es que el Paseo va ganando adeptos, y muchos repiten después de haberlo probado, especialmente cuando la mañana es tan luminosa y cálida como la del pasado domingo.



   

     






Y es que lo divertido no es el paseo en sí, sino ver a la gente. Sombreros espectaculares junto a otros más sencillos, elegancia junto a extravagancia, personas de todas las edades, gente disfrazada, poca vergüenza y mucha, mucha imaginación y creatividad.







Y fotos, MUCHAS fotos. Si uno viene aquí es para fotografiar y que le fotografíen. Y si no te gusta salir en internet no vengas, porque difícilmente escaparás del objetivo de alguna cámara.





Como otros años, me apunté al grupo de la sombrerera Nuria Arnau, luciendo un modelo de los que vende en la Sombrerería Mil












Yo, así como otras veces he ido discreta y sin llamar demasiado la atención, esta vez me decidí por un modelo espectacular, un elaborado sombrero azul eléctrico. El resultado: gente que me paraba por la calle para preguntar o hacer comentarios y fotos por todas partes. Ésta es una de las fotos que he visto publicadas.


Y es que esta tienda de la calle Fontanella, abierta desde principios del siglo X, tiene estilo y personalidad propia, y de las que luchan por no desaparecer como últimamente está ocurriendo con muchas de las tiendas antiguas y emblemáticas de Barcelona.










miércoles, 23 de abril de 2014

Sant Jordi 2014



Si en Cataluña hay una fiesta popular, ésta es Sant Jordi, unión de cultura y romanticismo. Cada 23 de abril las calles se llenan de gente, libros y rosas. La tradición dice que los hombres han de comprar una rosa a sus mujeres amadas (novias, esposas, hijas, madres, compañeras de trabajo…) y los hombres reciben un libro.




El origen de esta fiesta es una mezcla de tradiciones de distintas épocas. Coincide, por un lado, el hecho de ser la fecha de la muerte de Sant Jordi, patrón de Cataluña. Según la leyenda, Sant Jordi mató al dragón que atemorizaba al pueblo, y de su sangre nació una rosa que regaló a su enamorada.





La costumbre de que el hombre regale una rosa a la mujer se remonta al siglo XV, a las mujeres que el 23 de abril asistían a la misa oficiada en la capilla de Sant Jordi del Palacio de la Generalidad de Cataluña se les regalaba una rosa.









Por otro lado, coincide con el día del libro, que conmemora la muerte de Shakespeare y Cervantes. Las paradas de libros llenan la calle, especialmente en la Rambla Cataluña. Durante todo el día, los autores de los libros más populares, suponen un atractivo reclamo dado que firman ejemplares de sus libros en los puestos de la calle y en librerías.






En la actualidad, la rosa roja (que simboliza la pasión) suele ir acompañada de la señera y una espiga de trigo (símbolo de la fertilidad).









Da igual que no sea festivo, todo el mundo se escapa ni que sea un ratito para pasear y ver el ambiente. Calles abarrotadas y ambiente festivo.






Son numerosos los paradistas que ofrecen diseños artesanales hechos a mano con originales creaciones: rosas de diversos materiales, dragones de trapo o puntos de libro pintados a mano son algunos de los objetos que podemos encontrar. Las panaderías y pastelerías también se llenan de exquisiteces decoradas con las cuatro barras.













Los turistas, que ya inundan las calles de la ciudad, miran asombrados ese espectáculo que no se esperaban, y se suman a la celebración, contagiados por el ambiente que les rodea.














Sin duda es una de las tradiciones más bonitas de Cataluña