sábado, 24 de enero de 2015

Plaza de las Glorias y alrededores I: Torre Agbar y 22@

Generalmente, cuando hablo de la ciudad y sus edificios, hago referencia principalmente a los históricos, escondiendo la Barcelona moderna. Esto puede dar la idea equivocada de es una ciudad anclada en el pasado, cuando la realidad es muy distinta. Voy a aprovechar la apertura del nuevo Museo del Diseño (del que hablaré en un próximo post) para hablar de una zona de la ciudad que en los últimos años se ha convertido en el proyecto de transformación urbanística más importante de los últimos años: Glorias y el distrito 22@, en el barrio de Sant Martí. 



El entorno empezó a cambiar en 1995 con la creación del Centro Comercial Glorias y el Centro Cultural La Farinera del Clot.


También se mejoró la urbanización de la Diagonal, se construyeron hoteles, edificios de oficinas y viviendas, y se instaló el Trambaix (tranvía) en 2004.






En 2005 se inauguró la Torre Agbar, que ya forma parte del skyline barcelonés. Es el rascacielos más famoso de la ciudad, tanto por su particular forma cilíndrica como por su juego de luces nocturnas.


La Torre Agbar 

Diseñado por Jean Nouvel, la Torre está formada por 38 plantas de las cuales 34 están sobre la superficie y 4 por debajo del suelo. En total mide 142 metros de altura.


Actualmente es un edificio de oficinas, aunque según parece pronto será un hotel. Tiene 4500 ventanas y toda la fachada exterior actúa como un gran muro cortina hecho de láminas de cristal que recubren el edificio. En él se reflejan los colores del Mediterráneo; está cubierto por láminas en forma de persiana graduables con fondo de distintos colores: en la parte inferior los más cálidos, como el rojo, que poco a poco se van enfriando hacia el azul y el blanco en lo alto.



Por la noche, sus más de 4.500 dispositivos luminosos producen un juego de luces de colores a lo largo de toda la fachada que son todo un espectáculo nocturno.


Junto a la torre se sitúa el distrito 22@, que se creó para transformar el barrio del Poblenou, una zona que durante más de un siglo ha tenido una gran actividad industrial. Todavía se pueden algunas de las viejas fábricas de ladrillo visto, llenas de personalidad, adaptadas a nuevos usos y que los arquitectos integran en las nuevas construcciones.

C. Perú, 52. Can Jaumandreu, antigua  fábrica “Vapor de la Llana”,  edificio de 1870
Su chimenea está incorporada en el catálogo de patrimonio arquitectónico de la ciudad.
Esta zona actualmente evoluciona hacia el sector de las TIC, la innovación y el diseño. El proyecto fomenta el agrupamiento de empresas de alto valor tecnológico, e instituciones, administraciones públicas, centros de investigación y universidades a esta zona, para compartir conocimiento y actividades.

Edificio de Mediapro. Avenida Diagonal, 177 
Uno de estos sectores económicos emergentes es el sector del audiovisual, uno de los sectores más influyentes y con más posibilidades de crecimiento futuro. De esta idea surge el Parque Barcelona Media, en colaboración entre el Ayuntamiento, el Grupo Mediapro y la Universidad Pompeu Fabra.


Ubicado en el solar de la antigua fábrica textil de Ca l’Aranyó, El Parque está concebido como un gran complejo multidisciplinario donde confluyen iniciativas de divulgación, producción y formación del sector audiovisual.



Detrás de este recinto (calle Bolivia 56), destaca el edificio CMT, diseño Battle & Roig Architects e inaugurado en 2010. El edificio se llama así por ser la sede de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones.


Se construyó bajo la antigua estructura de la fábrica textil de Can Tiana, de la que se conserva su estructura original. Se han restaurado las paredes de ladrillo, manteniendo la estructura vista. La fachada está protegida mediante un sistema de lamas horizontales que continúa a lo largo de la antigua fábrica, conectando los dos volúmenes.


Es un edificio asimétrico, que aumenta su volumen en relación con el eje de la calle y cuya apariencia cambia radicalmente con cada paso alrededor de su exterior. Visto desde la distancia puede apreciarse su interior, pero a medida que te acercas pierde ligereza y se transforma en seriedad.


Junto a la torre Agbar encontramos dos hoteles. Por un lado el Hotel Novotel Barcelona City, un moderno hotel de cuatro estrellas que disfruta de grandes vistas sobre la ciudad.

Hotel Novotel. Avenida Diagonal 201


El segundo es el Hotel Silken Diagonal Barcelona, edificio inaugurado en 2004 y obra del arquitecto barcelonés Juli Capella.

Hotel Silken Diagonal. Avinguda Diagonal, 205

¿Cómo ha de ser un edificio situado al lado de un espacio tan especial y colorido como la torre Agbar? Pues evitando cualquier confusión creando un espacio totalmente distinto: formas rectas frente a las curvas de la torre y contrastes en blanco y negro frente al cromatismo.


La fachada es un prisma de cristal negro sobre el que destacan unos voladizos verticales de piedra blanca. De frente, las piezas blancas parecen que tengan la misma profundidad que el fondo, pero cuando los ves desde otra perspectiva, puedes ver su grosor sobresaliendo, superpuestas.


En 2013 se acabó el edificio Museo del Diseño-DHUB y en 2014 le tocó el turno a los nuevos Encants Vells, pero eso será en una próxima entrada.





domingo, 16 de noviembre de 2014

Recinto de la Escuela Industrial



Actualmente la Escuela Industrial celebra sus 100 años de funcionamiento como centro de formación. Por esta razón creo que se merece una entrada en el blog, mi pequeña contribución de reconocimiento a su labor pedagógica.
 

Situada en el Eixample, la Escola Industrial ocupa cuatro manzanas enteras, entre las calles Compte d’Urgell, Viladomat, París y Rosselló. 


1915

A pesar de la parte edificada, constituye un pequeño pulmón verde en un barrio falto de espacios ajardinados.




Este recinto acogió inicialmente una fábrica textil: Can Batlló. El edificio se construyó entre 1868 y 1869 por Rafael Guastavino, arquitecto que también diseñó otras fábricas en la ciudad, y que utilizaba una técnica de construcción modernista de ladrillo vista y hierro muy extendida en aquel momento. El edificio del reloj y la chimenea son algunas de sus edificaciones que aún se conservan.



La fábrica fue cerrada en 1889, y en el año 1908 fue adquirida por la Diputación Provincial de Barcelona. En este año se ubicó la Escuela Industrial. Diez años más tarde, se inauguró la Escuela Elemental del Trabajo. Su propósito era el de ‘completar las enseñanzas industriales de manera que se puedan verificar los estudios, desde los más elementales hasta los necesarios para obtener el título de ingeniero’.



Fue un gran proyecto global de la Mancomunidad para transformar las enseñanzas técnicas en Cataluña que, además, aportó su propio proyecto pedagógico, una excelente e innovadora iniciativa educativa. Este modelo de enseñanza incorporaba las prácticas en el aula, con el apoyo de talleres, institutos y laboratorios, y también un instituto de orientación profesional con servicio de atención psicológica incluido.





Entre los años 1927 y 1931, el conjunto fue ampliado por Joan Rubió, que proyectó las naves centrales y el paraninfo. En esta ampliación se construyó el edificio de entrada, en la calle Urgell, que se integró en la estructura inicial del conjunto usando los mismos materiales que se usaron en la construcción de la fábrica. 


El vestíbulo tiene una cubierta radial y un templo situado en el centro.


La extraordinaria chimenea es de ladrillo, con forma hexagonal y una altura de sesenta metros, por lo que se ve desde prácticamente todos los rincones del recinto. La base, de 60 m2, impresiona por su dimensión.

                   

El edificio del Reloj acogió los telares de la fábrica Batlló. Es de piedra y con ladrillo alrededor de las ventanas, con torres cuadradas en cada extremo de la fachada y un patio central con columnas en su interior.





En 1915 Eugeni D'ors propone la creación de una Escuela para la formación de bibliotecarios. La escuela es creada por la Diputación de Barcelona en el Edificio del Reloj, donde permaneció hasta 1924. Ofrecía formación profesional exclusivamente a mujeres, para trabajar en las bibliotecas de la red establecida para Cataluña.



En el año 1927 el edificio acogió la Escuela de Ingenieros Industriales de Barcelona, que se ubicó en el edificio del Reloj hasta el año 1964, momento en que se trasladó a la Avenida Diagonal.




La Escuela Industrial vivió su particular periodo de excelencia en los años 20 y 30, cuando se convirtió en un vivero de técnicos y científicos.



Allí convivían alumnos, profesores y empresarios  que daban clase allí. También iban, en calidad de conferenciantes, personalidades internacionales; el mismo Albert Einstein visitó la escuela en 1923.




En estos cien años han pasado más de 180 mil alumnos por sus instalaciones y ha formado decenas de miles de técnicos industriales, peritos industriales, ingenieros técnicos e ingenieros técnicos industriales.




Actualmente, el recinto acoge a la Escuela del Trabajo de Barcelona y a la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Industrial de Barcelona, la Escuela Superior de Relaciones Públicas, el Instituto de Estudios Fotográficos de Cataluña, una Escuela de Arte, dos centros de formación de adultos y una Residencia de Estudiantes.


Además cuenta con instalaciones deportivas como la Piscina Sant Jordi, un campo de fútbol de césped artificial con un depósito de aguas pluviales situado en el subsuelo y oficinas de la Diputación de Barcelona.


He sido oportuna con la foto…¡mirad el gol! En una zona donde no hay espacios deportivos para practicar fútbol 11, el campo se comparte entre diferentes equipos infantiles y juveniles. Aquí juegan la Penya Anguera, la U.B. Catalònia y el Club de Fútbol Don Bosco.


Está previsto que la Escuela de Ingeniería Técnica deje el recinto en un futuro muy próximo (¿curso 2015-2016?),para trasladarse al Campus de la Ingeniería Industrial de Diagonal-Besòs, en la zona del Fórum. El Campus se estructurará en trece edificios, de los cuales ocho serán de uso universitario y los otros cinco para instituciones y empresas con activitades de I+D+i vinculadas al Campus.

Y para acabar, os dejo con unas imágines que posiblemente tardarán en repetirse. Son de marzo de 2010, cuando a la ciudad le sorprendió una intensa e inesperada nevada.