viernes, 7 de septiembre de 2012

Ruta por el barrio de la Ribera I. El Borne



Desde el Moll de la Fusta hasta el Borne

El barrio de La Ribera es el más extenso de los que componen el distrito de Ciutat Vella (Sant Pere, Santa Caterina y la Ribera). Comprende la zona entre Passeig de Isabel II - Av. Marqués de Argentera y la calle Princesa, y entre Via Laietana y Passeig de Picasso.
 
 Fue el barrio de pescadores, marineros y comerciantes. Durante la Edad Media, centró la actividad económica de la ciudad, alcanzando su esplendor en los siglos XIII y XIV. En el siglo XVIII se destruyó una buena parte del barrio, en su mayoría casas habitadas por gente humilde, para construir la Ciutadella. Los vecinos tuvieron que trasladarse a la Barceloneta.


El inicio de la ruta propuesta empieza en Via Laietana 1 (o  Plaza Antonio Lopez), donde se sitúa la Sede Central de Correos. El edificio fue inaugurado en 1929 y es obra de los Arquitectos Jaume Torres i Grau y Josep Goday i Casals. Está catalogado en el Patrimonio historico artistico de la Ciudad.

 
Tomamos el  Paseo Isabel II, donde se encuentra la Casa Llotja del del Mar, una de las dos lonjas que se construyeron en la época de esplendor marítimo (siglo XIV) y la única que perdura. Es una de las joyas de la arquitectura gótica civil. Durante el siglo XVIII, el edificio fue ampliado y diseñado en estilo neoclásico.
 



Históricamente ha sido la sede de las instituciones más importantes del comercio catalán, como la Bolsa de Barcelona que estuvo instalada hasta 1992. Allí estuvo la Academia de Bellas Artes donde estudiaron Picasso y Joan Miró. Actualmente acoge la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de Barcelona.



 
Frente a la Llotja, cruzando la avenida de Isabel II, está la Casa Xifré, de 1840, construida por un ilustre indiano y que albergó en su planta baja el antaño Café de las Siete Puertas, hoy el restaurante Set Portes.
 
 


 


 
 
Si seguimos avanzando por Marqués de Argentera llegamos a la Estación de Francia (1929), en la que destaca su gran estructura metálica de estilo modernista y a la que ya dediqué una entrada en este blog.
 



 
Cruzando la calle llegamos al Carrer Comerç. Aquí propongo un alto para observar la casa Vicenç Ferrer (C. Comerç 60). Es un edificio de pisos construido en 1886 que tiene ciertos elementos interesantes, como las cabezas de indio que sostienen una llave entre los dientes y que sirven de sostén al balcón principal. Lástima que actualmente esté bastante deteriorado.



















Si seguimos andando llegamos al Born, el antiguo mercado central de abastos de frutas y verduras Fue edificado en 1876 con estructura metálica, a imagen y semejanza del antiguo mercado central de Paris (Les Halles).


 


Desde hace bastantes años ha estado en fase de restauración; motivo: se encontraron restos de la zona del barrio de La Ribera que fue demolida para facilitar la construcción de la Ciudadela. Este próximo 11 de septiembre abrirá de nuevo sus puertas y podremos ver las ruinas halladas.
 
 




Del antiguo mercado parte el Paseo del Born, que se extiende hasta la basílica de Santa María del Mar. Aquí, en la época medieval, se celebraban justas y torneos.



Actualmente es uno de los centros de ocio, especialmente nocturno, de la ciudad, ya que alberga gran cantidad de restaurantes y bares. Aún así aún mantiene su encanto de barrio.










 


Al final del paseo encontramos con la parte trasera de la Basílica de Santa María del Mar y la calle de Santa María, donde se encuentra el Fossar de las Moreres.


El Fossar es una fosa común donde el 11 de septiembre de 1714 fueron enterrados muchos combatientes en los asaltos finales a Barcelona por las tropas borbónicas, durante la Guerra de Sucesión.
 

 
Dejo de momento la ruta aquí. En la próxima entrada al blog os llevaré de recorrido por algunas de las calles de este barrio donde os descubriré rincones realmente interesantes y por los que merece la pena vagabundear.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Juego 7. ¿Conoces esta puerta?


 
 


 
Se acabaron las vacaciones y volvemos al día a día cotidiano. Espero que hayáis descansado como yo lo he hecho.

Para animar la vuelta os propongo un nuevo juego. En la imagen una puerta bastante especial. Como espero que podéis observar, en ella se pueden ver letras, es el texto del Evangelio que narra los dos últimos días de Jesús. Como si de un libro se tratara, la puerta de la izquierda contiene los textos de la Pasión de los Evangelios según San Mateo, y la Puerta Derecha contiene los textos de la Pasión de los Evangelios según San Juan.

 
¿Qué puerta es?

Si quieres la solución clica aquí o busca en la etiqueta soluciones juegos.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Juego 6. ¿Con quién está casado Cristóbal Colón?

Y no me refiero al personaje, sino al monumento.

Él tenía 100 años, y le buscaron una pareja de la misma edad. El enlace fue pactado por los alcaldes de Barcelona y de la ciudad de la novia en 1986.

El noviazgo duró 6 años y se casaron en 1992, coincidiendo con la celebración de los Juegos Olímpicos de Barcelona y con el 500 aniversario del descubrimiento de América.

La boda, legal a todos los efectos según el Estado de Nevada, se celebró en el cañón de la Roca Roja, un hermoso y salvaje paraje situado a 40 kilómetros de Las Vegas.

La idea fue idea del artista Antoni Miralda y el proyecto se llamó Honeymoon. En el proyecto participaron una infinidad de personas, artistas e instituciones. Se crearon una gran diversidad de objetos pensados para la ocasión con unas medidas proporcionales a los monumentos. Con el proyecto se personificó el intercambio de productos, ideas y tradiciones que han unido al Viejo y al Nuevo Mundo desde 1942.


Pero, ¿quién fue la novia? Si no lo sabes clica aquí o busca la respuesta en la etiqueta "Soluciones juegos".

Aprovecho para despedirme hasta septiembre, ¡buenas vacaciones a tod@s los que me habéis seguido durante estos sietes meses!

sábado, 21 de julio de 2012

Estación de França

Avinguda Marquès de L'Argenteria.

Ahora que estamos a punto de vacaciones, os dejo algo que nos recuerde el placer de disfrutarlas viajando.


A pesar de que Barcelona contaba con el primer ferrocarril que funcionó en la península, en la línea Barcelona Mataró inaugurada en 1848, la ciudad no tenía instalaciones adecuadas, como se daban al uso en las grandes ciudades.



Es por ello que MZA (Madrid-Zaragoza-Alicante), una de las dos grandes compañías férreas privadas de la época, decidió dotar a la ciudad de una estación terminal de carácter monumental. El ingeniero ferroviario Eduardo Maristany, marqués de la Argentera fue el encargado de realizar el proyecto inicial del nuevo edificio.



El edificio de la estación Término o Francia de Barcelona se proyectó en 1900 y no se desarrolló hasta 1929. La estación debía ajustarse a los terrenos ocupados por la antigua estación de Francia, de ahí su nombre. En ella trabajaron arquitectos como Pedro Muguruza y Raimon Duran i Reynals.


El edificio de viajeros se diseña con una una gran monumentalidad.
 



Los capiteles de los pilares del vestíbulo son de bronce, así como las rejas de las taquillas. Las puertas de entrada desde la calle son de hierro fundido con mucha decoración  y con cristales.



El vestíbulo cuenta con tres cúpulas de grandes dimensiones, el pavimento es de mármol y las vigas del techo fueron decoradas con pinturas de gran estilo.


Los edificios envuelven las vías en forma de "U". Destaca la  gran estructura metálica de estilo modernista.


Los andenes están cubiertos por dos marquesinas metálicas de 29 m de alto y 195 m de longitud que en parte están en curva hacia la izquierda, ya que se veía condicionado por la curvatura de las vías a su llega a la antigua estación.



La estación fue inaugurada en junio de 1929 por el rey Alfonso XIII, con motivo de la Exposición Internacional de Barcelona que tuvo lugar ese mismo año en la ciudad.



La estación, al ser un objetivo estratégico, fue seriamente dañada durante la guerra civil y ya no fue nunca más lo que era. Con el tiempo la estación fue derivando el tráfico a la estación de Sants, mucho más moderna y con mejores conexiones.



Los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 fueron la excusa para que desde 1988 hasta 1992 se restaurara la estación.

sábado, 14 de julio de 2012

El Moll de la Fusta





Su nombre real es el de Moll de Bosch i Alsina, pero siempre ha predominado su nombre popular, el Moll de la Fusta. Transcurre de forma paralela al Paseo Colon, y va desde el Portal de la Pau, a pie del monumento a Colón y la Rambla Mar, y llega hasta el mirador del Port Vell.







Su emplazamiento corresponde a lo que había sido el puerto de la antigua Barcino romana. Desde el siglo XIX fue una barrera que separaba a la ciudad del mar debido a la actividad portuaria y comercio marítimo continuado.


De hecho, la denominación de Moll de la Fusta (Muelle de la madera) tiene su origen en sus funciones de depósito y estiba de madera.


En el año 1982 el Puerto Autónomo de Barcelona cede este espacio a la ciudad. Se inicia entonces un proyecto de remodelación con dos objetivos básicos: restablecer la comunicación entre la ciudad y el mar y organizar una estructura viaria que canalizase el tránsito urbano.


Fue remodelado en 1987 para las Olimpiadas del 92, bajo la dirección del arquitecto Manuel de Solà Morales. Se suprimió la línea férrea, se construyó la Ronda Litoral para el tránsito rodado a un nivel inferior, el paseo, y un aparcamiento.


El paseo de viandantes también tenía dos niveles, uno inferior, justo al borde del mar, y otro superior. Para salvar la Ronda y los dos niveles del paseo para viandantes, se instalaron puentes basculantes.


Se quería que el nivel superior fuese una nueva zona de ocio, por lo se llenó de restaurantes y terrazas, diseñados por el arquitecto Alfred Arribas. Pero no funcionó, y con el tiempo todos los negocios terminaron por cerrar sus puertas. Ahora quedan los pabellones ondulados donde estuvieron situados.


De entre estos restaurantes destacó el Gambrinus. En 1989 se instaló sobre el tejado del local una gigantesca gamba con patas de langosta, de quince metros de envergadura, obra de Mariscal, creador de la mascota de los juegos olímpicos de Barcelona. Es una carcasa de hierro cubierta por fibra de vidrio pintada.

Tras el cierre del local y varios litigios posteriores, la obra se quedó en el mismo lugar perteneciendo al Ayuntamiento de Barcelona, se restauró en 2004 y acabó convirtiéndose en un icono ciudadano que aporta identidad a su frente marítimo, así como un símbolo de la remodelación que sufrió la zona costera barcelonesa.


En la remodelación se mantuvieron las palmeras que ya existían desde hace años en el Paseo de Colón. También hay palmeras en el mismo muelle, ordenadas en una cuadrícula de 17 metros entre ellas.



Como elementos urbanos encontramos tres tipos de farolas antiguas y los bancos de madera.


Otra de las iniciativas que acompañaron las transformaciones urbanísticas fue la colocación de esculturas públicas en el muelle. Estas esculturas debían de homenajear la relación de Barcelona con el mar a través de personajes destacados.



Robert Krier realizó dos esculturas dedicadas a Ròmul Bosch i Alsina (ver la entrada dedicada a la Rambla Mar) y a Joan Salvat Papasseit, poeta catalán, que trabajó en el muelle y quien dedicó muchos poemas al mar. Krier realizó un busto en la que priorizó la fuerza expresiva sobre la fidelidad del retrato.




En el otro extremo del paseo encontramos la escultura "La cara de Barcelona", obra del artista gráfico y escultor Roy Lichtenstein, el máximo exponente del pop-artnorte-americano.


Se trata de la cabeza de una mujer en homenaje a la ciudad de Barcelona y a Antoni Gaudí, por lo que emplea la técnica del “trencadís” (mosaico de trozos de cerámica), todo ello con la estética del cómic. Una peana eleva el conjunto y lo hace resaltar a gran distancia.


Y en medio del muelle encontramos la escultura en bronce La Parella, obra del artista chileno Lautaro Díaz Silva, de 1998. El bronce está acabado con una pátina verdosa, para enfatizar el paso del tiempo, ya que las figuras simbolizan a dos amantes que miran sentados juntos el mar y para los que el tiempo se hace eterno.




Junto al muelle podemos observar el paquebote de tres palos Santa Eulalia, se trata del único velero centenario que se conserva en Cataluña, actualmente restaurado y que pertenece al Museo Marítimo de Barcelona. Se utiliza en programas educativos y actividades relacionadas con el mar.












Recientemente, también se pudo ver La réplica de La Nao Victoria, primera nave que dio la vuelta al mundo entre 1519 y 1522 en la expedición Fernando de Magallanes y que acabó Juan Sebastián Elcano.









O el Galeón La Pepa. El barco es una réplica de aquellos galeones que unieron España con América y Asia durante tres siglos y debe su nombre a la Constitución de 1812, a la que rinde un homenaje en el bicentenario de su proclamación.




Al otro lado del Moll podemos observar el Maremagnum y la Rambla Mar con su puente levadizo.