viernes, 5 de julio de 2013

Barrio Gótico. Alrededores de la catedral III


Seguimos en la Plaza del Rey y nos dirigimos a la escalinata del Palacio Real Mayor. El interior forma parte del Museo de Historia de Barcelona; la entrada es gratuita el primer domingo de mes o todos los domingos a partir de las tres de la tarde.
 
PALACIO REAL MAYOR. SALÓ DEL TINELL (SALÓN DEL TRONO)
 
 
Dentro del Palacio, a la izquierda, encontramos el Saló del Tinell, sala principal de ceremonias del antiguo Palacio, construido por Guillem Carbonell por orden del Rey Pere el Ceremoniós, entre 1359 y 1370.
 
 
Es de planta rectangular cubierta por seis grandes arcos de medio punto que descansan sobre pilares con capiteles esculpidos. 
 
En el muro que da a la Plaza del Rey pueden observarse ventanas de diversas épocas, algunas de ellas tapiadas. 
 
 
También pueden verse restos conservados del antiguo Palacio Condal.
 
 
En un lado de la pared interior se conserva una pintura mural de la conquista de Mallorca.
 
 
 
Salimos del salón y nos dirigimos a la derecha, donde se encuentra la Capilla Real de Santa Águeda (Santa Ágata).
 
CAPILLA REAL DE SANTA AGUEDA
 
 
 
 
Está construida adosada a la muralla romana, como buena parte del resto del Palau Reial Major. Es de estilo gótico, con una sola nave de planta rectangular y data de principio del siglo XIV. 
 
 
En la capilla se conserva el Retablo del Condestable, uno de los hitos de la pintura catalana, del siglo XV y obra de Jaume Huguet, situado bajo un ábside poligonal. El retablo se conserva en el mismo lugar para el que fue creado, y no ha sufrido agresiones en ninguna de las revueltas anticlericales que vivió la ciudad.
 
 
 
La capilla se construyó bajo el reinado de Jaume II de Aragón, en sustitución del antiguo oratorio de estilo románico. Pedro el Ceremonioso mandó hacer la capilla de las Reinas en el crucero de la iglesia.
 
 
La nave está cubierta con doble vertiente con un artesonado de madera policromado. 
 
 
Entre los contrafuertes se encuentran los vitrales.
 
 
 
 
Del conjunto destaca el campanario y rematado con ocho frontones de forma triangular que semejan una corona.
 
 
Se dice que fue aquí donde los Reyes Católicos recibieron a Colón a su regreso del descubrimiento de América, aunque este hecho no se ha probado históricamente. 
 
 
 
 
 
 
 
 
Desde la Plaza Ramón Berenguer podemos ver la parte trasera de la Capilla, a la izquierda, con el campanario. A su lado, está el Palacio Real, y a la derecha el Palacio del Rey actual Museo Frederic Marès. El conjunto está integrado en la muralla romana.
 
 
Volvemos de nuevo a la Plaça del Rei. Saliendo de la plaza en dirección al carrer Veguer se encuentra la casa Padellàs, que actualmente acoge el Museo de Historia de la ciudad.
 
CASA PADELLÀS. MUSEO DE HISTORIA DE LA CIUDAD
 
 
Esta casa es un antiguo edificio del siglo XVI que se encontraba en la calle Mercaders y que se trasladó piedra a piedra al abrir la Vía Laietana. 
 
 
 
En la entrada encontramos el característico patio  de las mansiones medievales barcelonesas, con su escalera, galería y pozo.
 
 
Al realizar las obras de cimentación para su nuevo emplazamiento, aparecieron unos extensos restos de la antigua ciudad, que se han convertido en un paseo arqueológico por el pasado de la ciudad. Los restos que contiene van desde la Barcino romana del siglo I a. C. hasta la Barcelona del siglo XIII d. C., ya en la alta Edad Media.  
 
 
Además de la estructura urbanística de la Barcelona romana, la antigua Colonia Iulia Augusta Paterna Faventi Barcino, los restos conservados permiten acercarse a la vida comercial de la ciudad, así como a algunos de sus centros de producción artesanal, e incluso a la vida de la primera comunidad cristiana que tuvo Barcelona.
 
 
 
 
 
En la visita se pueden ver los restos de viviendas particulares, la lavandería y el taller de tinte, la factoría del salazón, la instalación vinícola, restos de la basílica paleocristiana de los siglos III-V, así como de un edificio visigótico y del aula episcopal, entre otros vestigios.
 
 
Salimos del museo y volvemos a la calle Comtes, que aquí cambia de nombre y se convierte en la Calle de la Pietat. 
 
 
 
Un poco más adelante, a la izquierda, aparece pequeña calle, Paradís, donde se encuentra Templo Augusto. 
 
TEMPLO AUGUSTO. Paradís 10
 
Fue un templo romano dedicado al culto imperial a César Augusto y es probable que se iniciara su construcción del templo en el siglo I a.C, en época de Tiberio, que fue quien instituyó el culto a Augusto.
 


Fue la parte central del Foro en la cima del monte Táber y ocupaba gran parte de la pequeña ciudad de 37 m. de largo por 17 m. de ancho. Se derrumbó con el paso del tiempo y a finales del siglo XIX se encontraron tres columnas durante las obras de construcción de la sede del Centro Excursionista de Cataluña, siendo integradas en el edificio por Puig i Cadafalch. Una cuarta se encontraba expuesta en la plaza del Rey de la ciudad condal y fue incorporada al conjunto. Las columnas del templo miden unos 9 metros y flanqueaban toda la construcción, que contaba con una sola nave interior.
 
 
 
 
Frente al umbral de entrada al edificio, ) integrada en el pavimento de la calle, una rueda de piedra (ara:losa o piedra consagrada) nos marca lugar exacto donde se encontraba el ara del templo, y el punto más alto de la ciudad romana, el monte Táber, de poco más de 16 metros de altura. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
¿Os está gustando el paseo? En la próxima entrada más, aún quedan rincones e historias por descubrir.

 


viernes, 28 de junio de 2013

Barrio Gótico. Alrededores de la Catedral II


Saliendo del Museo Frederic Marès y de nuevo por la calle Comtes, llegamos al Palau del Lloctinent (Palacio del Lugarteniente)
 
PALAU DEL LLOCTINENT
 
 
Nada más entrar vemos un patio ajardinado de planta cuadrada, rodeado de arcos apoyados sobre columnas toscanas, y en el centro una fuente de piedra.
 
 
El edificio data del año 1.557, es de estilo gótico-renacentista y fue diseñado por el arquitecto Antoni Carbonell para residencia del virrey o lugarteniente de la Corona Española en Cataluña dentro del recinto del Palacio Real. De acuerdo con las leyes del Principado, cuando el soberano no se encontraba en territorio catalán debía nombrar a un representante que, normalmente, formaba parte de la familia real.
 
 
No obstante, el palacio nunca fue ocupado por éste y acabó siendo la sede de la Santa Inquisición. Posteriormente, desde 1836 a 1993 fue la sede del Archivo de la Corona de Aragón, actualmente instalado en instalaciones más modernas.
 
 
En la fuente de patio también se celebra por Corpus “L’ou com balla”.
 
 
 
Destaca la escalinata de piedra, en la que encontramos la puerta de San Jordi, realizada en bronce en 1.975 por el arquitecto Josep María Subirachs para comunicar el antiguo palacio real (Saló del Tinell) con el palacio del virrey. 
 
 
 
 
En ella aparece representado San Jorge con el dragón a sus pies, y sobre su cabeza el escudo con las cuatro barras de los Condes de Barcelona y reyes de Aragón.
 
También hay diferentes inscripciones y textos en latín, catalán y aragonés, que narran distintas hazañas y batallas protagonizadas por San Jorge.
 
A la izquierda del Santo hay un panel explicativo y un mapa del Mediterráneo de los siglos XIII al XV, época de expansión de la Corona de Aragón. 
 
 
 
 
 
 
El hueco de escalera está cubierto por un magnífico artesonado de madera tallada que representa una embarcación invertida.
 
 
Las escaleras dan una galería superior de estilo renacentista.
 
 
 
 
 
 
En uno de los ángulos se encuentra un mirador llamado del “Rei Martí”, construído bajo el reinado de Felipe I de Aragón (Felipe II de la Monarquía Hispánica), parece que con la finalidad de avistar la llegada de embarcaciones a la ciudad.
 
 
 
 
 
Está declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento desde 1.931. Puede visitarse de lunes a domingo de 10:00 a 19:00 h. La entrada es gratuita.
 
 
 
El Palau del Lloctinent tiene dos entradas, para seguir la ruta salimos por la contraria a la que hemos entrado e iremos a parar a la Plaza del Rey.
 
LA PLAZA DEL REY
 
 
 
En esta plaza se encuentra este conjunto de edificios que, desde el siglo IX formaron parte del Palacio Condal, y después del Palacio Real Mayor. El gótico es el estilo predominante, aunque en la base del edificio se encuentran restos visigóticos y románicos.
 
 
 
 
En el ángulo de la plaza donde se unen las estructuras del Palau Reial y del Lloctinent se puede apreciar bien el Mirador del Rei Martí, torre rectangular de cinco pisos.
 
 
 
 
En la escalinata de acceso a la Capilla Real y al salón del Tinell se reunían los prohombres de la ciudad.
 
 
 

Algunas de las historias que os cuento a continuación de esta parte de la ciudad, están sacadas del libro de Dani Cortijo “Historias de la historia de Barcelona. Ciutat Vella”, que os aconsejo si queréis saber cosas curiosas.
 
 
Fue aquí donde el rey Fernando el Católico fue objeto de un atentado en 1492, por parte de un payés (agricultor) de nombre Joan de Canyamars, buscando vengarse por la sentencia del rey según la cual sólo los campesinos adinerados podían dejar de estar atados a las tierras que trabajaban. El ataque causó al soberano una herida de puñal en el cuello de la que se repuso. En represaría se le montó en una palestra con ruedas, se le cortaron los pezones con tenazas al rojo vivo, en la Plaza del Blat se le cortó una mano, en la del Born la otra, en la Plaza Sant Jaume la nariz, un ojo y una pierna, y murió desangrado a la vista de todos.
 
¿Os parece cruel? Pues aquí tenéis un poquito más de historia morbosa.
 
 
Como la prisión antigua se encontraba en la Plaza del Rey, ésta se convirtió en el lugar donde se ajusticiaba a los reos en la Edad Media, junto a todos los herejes y brujas condenados por la Santa Inquisición. Cuando no había ajusticiamientos, la plaza se convertía en un mercado.
 
 
Cuando un reo se iba a ajusticiar, se le colocaba un cartel colgado del cuello con el delito cometido por escrito. Realizaba una larga ruta por varias calles de la ciudad. Al llegar a su destino, se le marcaba en la espalda el escudo de la ciudad, para que jamás se olvidara del suceso. Si tenían suerte terminaban en la prisión, si no, acababan en la hoguera o el patíbulo de la plaza.
 
 
A las mujeres se les subía en un asno y se les paseaba completamente desnudas, con un capirote de colores y la barbilla inmovilizada para que no pudieran ocultar el rostro. Los nobles y privilegiados jamás eran castigados, como mucho se les desterraba a un convento o castillo.
 
 
Para los herejes la Inquisición utilizaba el llamado “juicio de Dios mediante el agua”. En la Plaza del Rey se colocaba una balanza enorme. En uno de los platillos se situaba una Biblia, y en el otro al supuesto hereje o bruja, si la persona pesaba menos que la Biblia se demostraba su inocencia. No se qué tamaño de Biblia utilizarían, pero no de extrañar que los barceloneses tuvieran pánico a todo lo relacionado con la brujería.
 
 
 
La escultura de la foto tiene por nombre Topos V y es de Eduardo Chillida. Se trata de una pieza robusta de metal que, jugando con el ángulo de la plaza, tiene también forma de ángulo cerrado por dos lados. En la parte superior está rematada por unas aberturas de forma semicircular; una forma que nos recuerda a los arcos de medio punto medievales como los que vemos en las ventanas de la torre-mirador de la plaza. Los arcos además se pueden leer como la B de Barcelona. 

 
Hoy lo dejo aquí, en la próxima entrada os enseñaré el interior del Palacio y las ruinas del subsuelo histórico de la ciudad.