viernes, 13 de septiembre de 2013

Juego 17. ¿Existe esta plaza?


Después de las vacaciones, en las que seguro habéis descansado, y tras los primeros días de vuelta a la rutina, seguro que tenéis las neuronas en pleno funcionamiento y rendimiento. ¡Así que toca juego!

En cierta parte de Barcelona encontramos esta inscripción:
 
 
Alguien hizo la pintada y rebautizó la plaza dejando constancia de su nuevo nombre en la pared de la iglesia vecina, una de las más conocidas de Barcelona. Era 1936, con la guerra civil ya iniciada. Quién hiciera la pintada sin duda quería rendir un homenaje a los primeros milicianos voluntarios caídos en esa lucha contra el fascismo. 
 
De esta forma, la plaza se llamó así hasta 1939. Pero con la llegada de los franquistas la pintada fue tapada.
Y tras todos estos años, gracias a las obras de restauración de la iglesia, el instituto del Paisaje Urbano, ha restaurado la pintada, que hoy podemos volver a ver y disfrutar.
 
 
¿Dónde está? Seguro que has pasado muchas veces por delante, pero no la has visto.

Si no lo sabes busca en “soluciones juegos” o clica aquí

viernes, 6 de septiembre de 2013

Palau de la Generalitat



El 11 y el 24 de septiembre es fiesta grande en Barcelona: por un lado la Diada, fiesta nacional de Cataluña, y por otro la festividad de la Mercè, patrona de Barcelona. Estos dos días son jornadas de puertas abiertas en el Palau de la Generalitat, una visita que os recomiendo.

Pero por si sois de los que no os gusta hacer colas, os lo enseño para que lo visitéis cómodamente sentados.


La Generalitat de Cataluña fue creada a finales del siglo XIII, y desde 1403 está instalada aquí; es uno de los pocos edificios de origen medieval en Europa que se mantiene como sede del gobierno.


Exterior. Fachada
 
La fachada del Palau, en la plaza de Sant Jaume, fue realizada por Pere Blai entre 1597 y 1619. En aquella época la plaza era una estrecha calle que obligaba a ver el edificio de forma oblicua. Esto condicionó su composición, evitando los relieves y las sombras. Es de estilo renacentista, y fue realizada como un frontón de un palacio italiano.
 
La puerta principal está flanqueada por dos pares de columnas dóricas: son de origen troyano, con unos 1900 años de antigüedad. Fueron traídas, junto con otras, a la antigua Tarraco, reutilizadas en construcciones religiosas de época cristiana, y trasladadas a Barcelona para la construcción de este palacio en 1598.
 





Sobre la puerta se encuentra el balcón y un conjunto escultórico, añadidos a partir de 1860. La estatua ecuestre de Sant Jordi fue realizada por el artista Andrés Aleu.
 






Calle del Bisbe. Fachada gòtica
 


El Palacio actual está formado por un conjunto de edificios. El primero en utilizarse como sede de la Generalitat fue edificado durante los primeros años del siglo XV, y tenía su entrada por la calle de Sant Honorat, puerta que sigue existiendo. Separado por un huerto había otra ala que daba a la calle del Bisbe, y que se cerraba con un muro. Este muro fue convertido en la fachada principal entre 1416-18.






 
La fachada fue remodelada por Pere Joan con una rica ornamentación, en la que destaca el medallón de Sant Jordi matando el dragón.


Como anécdota os diré que, una vez finalizada la obra, los diputados quedaron tan satisfechos que doblaron el pago a la cantidad inicialmente estipulada.
 



La siguiente gran restauración de esta fachada se realizó en el siglo XX, bajo la dirección del arquitecto Josep Puig i Cadafalch con la colaboración de Josep Borí y Joan Rubió i Bellver. Se recuperaron elementos originales y se crearon de nuevos, como el puente en la calle del Bisbe.
 



Interior del Palacio
 




La entrada a la visita se realiza por la calle de Sant Honorat, en la antigua judería (call). La fachada es una puerta con arco de medio punto, sobre cuya parte central se encuentra esculpida una figura de macero (personaje al servicio de los diputados) y seis ventanales.
 







Al entrar, y en la planta baja, encontramos una zona destinada a los actos públicos y periodistas: la sala de conferencias y la sala de prensa.
 

 
Pasada esta zona, accedemos a la Sala Clavé, destinada a una exposición de este artista.
 

 

Sala Torres Garcia
Durante la primera mitad del siglo XVII se edificaron varias dependencias alrededor del "Pati dels Tarongers". Entre ellas estaba la antigua Sala de Mapas y la conocida actualmente como Sala Torres Garcia. En esta sala pueden contemplarse las pinturas murales novecentistas que Joaquín Torres García ejecutó entre 1912 y 1918.

 
Aquí se celebran actos de protocolo y a veces se habilita como comedor para la visita de personalidades.

 

Pati dels Tarongers. Patio de los Naranjos.
Este patio es el centro neurálgico del palacio y desde donde se puede acceder a las salas de reuniones más importantes.
 
 
El surtidor central, con la figura de San Jorge, es obra de Frederic Galcerán, del 1926.
 
 

Entre 1570-91 se hizo la ampliación del patio y la construcción del campanario, a cargo de Pedro Ferrer.
 

Destacan las numerosas gárgolas, algunas con figuras de personajes de la época.
 



 




En el campanario hay un carillón con 49 campanas y un peso de 4.898 kilos. Existe una programación abierta al público para oír sus melodías antiguas y tradicionales.
 
 
Alrededor del patio hay diversas salas.
 

 

Una de  estas salas es el Saló Daurat (Salón Dorado).


Aquí se reúnen semanalmente el presidente y sus “consellers”.
 

El techo y una gran lámpara están cubiertos por tela dorada, contrastando con la pintura de Tàpies situada detrás.
 





Continúa la visita, nos dirigimos a la Capilla de Sant Jordi. En el camino encontramos una escultura dedicada a Josep Tarradellas y un mural en piedra de Josep M. Subirachs.
 
 














Aquí se encuentra también el puente neogótico que une el palacio con la casa dels Canonges. Una cristalera nos impide el paso, pero nos permite ver una visión diferente de este emblemático espacio.
 
 
 
 
 
 

Capella de Sant Jordi
El Palau debió de adaptarse continuamente con construcciones y remodelaciones. La primera se realizó en 1416 bajo la dirección del mejor maestro de la época, Marc Safont, autor de las galerías góticas y de la Capilla de Sant Jordi.





El interior de la capilla (1432- 1434), está cubierto con bóveda de crucería, con una imagen policromada de Sant Jordi en la clave de bóveda. También se pueden contemplar unos tapices flamencos del siglo XVI.





 


Fue ampliada entre 1738-68 con un cuerpo rectangular cubierto con cúpula.





Dentro de la capilla se conservan algunas piezas de extraordinario valor, como la pequeña escultura articulada de plata que representa a Sant Jordi (obra del 1420-30) o el frontal de altar, bordado en oro y plata, alusivo a la leyenda del mismo santo, obra de Antoni Sadurní (1451)
 
 


 
Galeria gòtica
La portalada de la capilla, que se abre en la galería gótica, es una de las obras más destacadas y hermosas del gótico flamígero catalán.


El patio, con galería elevada y escalera noble, fue realizado entre 1420 y 1425 para enlazar los dos cuerpos paralelos del Palau original. Es uno de los conjuntos más notables del gótico civil.


La escalera noble, bellamente ornamentada, da acceso a la galería, formada por arcos ojivales sostenidos por finas columnas.


La planta noble de la galería da acceso al salón del Archivo de Cuentas, a la Capilla de Sant Jordi, al actual despacho presidencial (antigua Cámara de los Oyentes), y dos puertas más suntuosas dan acceso al Salón Virgen de Montserrat (antigua Sala del Consell).

 
 
 
¿Cuántos Sant Jordis hay en el Palacio? Entre pinturas y esculturas yo ya he perdido la cuenta...
 



Salón de Sant Jordi
Se accede desde la galería gótica, en la zona que da a la plaza de Sant Jaume. Fue concebido originalmente como capilla, y construido por Pere Blai.





Consta de tres naves, casi de la misma altura, con bóvedas de arista y crucero cubierto con una cúpula (si miras las primeras fotos la verás por fuera).

Los elementos de apoyo son columnas cuadradas con capitel toscano.
 









Entre los años 1912 y 1918, el pintor novecentista Torres García empezó a decorarla, pero en tiempos de la dictadura de Primo de Rivera fueron cubiertas con escenas de temática histórica de estilo académico. Las pinturas originales fueron recuperadas en 1966 y son las que ahora se exponen en la Sala Torres García.
 



Y aquí finaliza la visita, espero que os anime a visitarlo. Y si no queréis hacer colas: mucha gente no lo sabe, pero si queréis ver el Palau, no hace falta esperar a  estos días de puertas abiertas: se puede visitar el segundo y cuarto fin de semana de cada mes concertando la visita por internet.
 
¡Os deseo a todos un feliz septiembre!

martes, 30 de julio de 2013

Juego 16. ¿Reconoces esta ventana?

¡Última entrada antes de vacaciones! Me despido con un juego y os deseo a todos/as un buen verano y que recarguéis las pilas con energía positiva.
 
¿Reconoces esta ventana?
 
 
Es una tribuna modernista de estilo neogótico y son los restos de la Casa Sicart que originariamente se encontraban en el mismo emplazamiento.

La casa fue obra del Arquitecto Antoni M ª Gallisà Soqué (1861-1903) y constaba de planta baja y dos pisos. En el segundo piso, y más concretamente en la sala de música, se encontraba este espléndido mirador-tribuna que constaba de tres arcos sobre columnas y barandilla esculpida, acabando con cuatro esculturas de jóvenes musas tocando instrumentos musicales.

Posteriormente, Enric Bernat adquirió el inmueble para hacer oficinas de su empresa, la multinacional Chupa-chups.
 
Más tarde el edificio se volvió a vender, y su nuevo dueño  derribó la casa. Aunque se intentó salvar la tribuna-mirador, ésta quedó en muy mal estado. Se decidió hacer moldes a partir de las piezas que estaban en mejor estado y una vez ya restauradas se pudo reproducir el conjunto en piedra artificial armada.

Seguro que has levantado la vista muchas veces para mirarla, pero ¿dónde?¿Quién es el actual dueño?

Si no lo sabes clica aquí.

lunes, 22 de julio de 2013

Barrio Gótico. Alrededores de la catedral V



Iniciamos la quinta y última de las entradas dedicadas a esta ruta que bordea la Catedral. En la anterior, nos quedamos en la Plaza de San Felipe Neri, así que retomamos de nuevo el camino a la calle Bisbe pasando por el mismo Arco por el que entramos.
 
 
Llegamos hasta la esquina formada en la calle Santa Llúcia con la calle Bisbe. Veréis que este pequeño rincón da mucho para hablar.
 
Empezaré por lo más fácil de ver, la puerta de entrada al Palacio Episcopal.

 
 
EL PALACIO EPISCOPAL. Calle del Bisbe, 5
 
Este edificio es una joya de la arquitectura del gótico civil catalán, pero no se puede entrar, tan sólo nos dejan asomarnos al patio desde la puerta, siempre llena de curiosos. El horario, si queréis verlo, es de lunes a viernes, de 8.00 a 14.00 h. 
 
 
Lo que podremos ver al asomarnos, es el amplio patio alrededor del cual se organiza el edificio y la escalinata abierta al exterior. 
 
 
 
Este patio es inicialmente de estilo románico, y se erigió entre finales del siglo XII y principios del XIII aprovechando la estructura de la muralla romana. Está muy restaurado, con elementos góticos posteriores, como las ventanas del siglo XIV.
 
 
El interior es muy grande, 6.000m cuadrados, y llega hasta la Plaza Nova, así que después volveré a hablar de él.
 
Dicen que está construido sobre ruinas del antiguo puerto romano, lo que no deja de asombrarme dada la distancia a la que actualmente está el mar.
 
 
Volvemos a la calle Bisbe y, concretamente, a la fachada lateral de la Capilla de Santa Llúcia. Donde parece que no hay nada especial, las piedras hablan.
 
En primer lugar nos fijaremos en el Cordero Pascual esculpido que sostiene una cruz y que representa a Cristo, una imagen común en el románico. Indica una antigua puerta lateral hoy en día cegada.
 
 
Si nos fijamos bien en esta pared, descubriremos que en el muro aparecen símbolos tallados. Se trata de marcas realizadas por los canteros o maestros de obra responsables de la obra. Las marcas permitían identificar a los maestros como autores de la construcción de un edificio, su obra era su marca de orgullo y profesionalidad, además de poder contabilizarlas y reclamar así el cobro al patrono de la obra. Si tienes ganas de entretenerte y buscarlas, te diré que en este muro aparecen hasta 5 marcas diferentes.
 
 
Nos vamos justo a la esquina, verás tallada una especie de pequeña columna de sección semicircular esculpida en la piedra. Se trata de la “cana”, una unidad de longitud que se hacía servir antiguamente en los territorios de la antigua Corona de Aragón. 
 
 
Durante la Edad Media este lugar era utilizado como mercado, y esta unidad de longitud se usaba para fabricar las varas de madera o cañas que servían en las tiendas para medir las telas o cuerdas. Para evitar fraudes, el Consell de Cent (gobierno de la ciudad) tenía la costumbre de exponer en un lugar público y bien visible, los patrones de medidas para que pudieran ser comprobadas en cualquier momento por vendedores o compradores.
 
 
Por último, justo a la izquierda de la cana, puede leerse la inscripción: "a 2 canas lopov”. Se cree que hace referencia a un pozo (lopov - “el pou”) que se encontraba a dos canas de distancia y que no se veía, posiblemente situado en el patio del Palacio Episcopal.
 
LA CASA DE L’ARDIACA (DEL ARCHIDIÁCONO) Santa Llúcia, 1
 
Este edificio estuvo destinado, a partir del siglo XII, a ser la residencia de los Archidiáconos de la catedral. Desde entonces se sucedieron diversas reformas, ampliaciones y modificaciones, la más destacada en el s. XVI por el Ardiaca Lluís Desplà que convirtió esta residencia en un palacio gótico. 
 
 
El edificio, adosado a la antigua muralla romana, tiene tres alas que describen un patio cerrado por un muro, en el que se abre el portal renacentista (1510-14). Dentro del edificio aún pueden verse una parte de la muralla. 
 
 
En el siglo XIX, el arquitecto Josep Garriga unificó las dos construcciones y convirtió el patio interior en un claustro, añadiendo el ala de la entrada.
 
 
Varias cosas destacan en este patio, como su imponente palmera.
 
 
La fuente, que por Corpus, compite con el del cercano claustro catedralicio con l'ou com balla.
 
 
 
O las decoradas baldosas de las paredes.
 
 
El edificio fue decorado posteriormente en 1902 por Domènech i Montaner por encargo de sus nuevos propietarios, el Colegio de Abogados de Barcelona. Esta restauración incluyó el buzón modernista de la fachada.
 
 
En la revista Mundo jurídico (diciembre 2004 / enero 2005) hay dos páginas de información detallada, donde se explica una anécdota sobre su simbología: "Cuando el Decano del Colegio preguntó al arquitecto el significado de este extraño relieve, éste le contestó que simbolizaba la Justicia que vuela muy alto, pero que los procedimientos administrativos o tropiezos burocráticos, simbolizados por la hiedra, que se deben seguir, la hacen tan lenta como el paso de una tortuga”.
 
Actualmente hay quien piensa que tocar la tortuga trae suerte, y muchos guías turísticos alimentan esta historia, así que la gente la toca “por si acaso”…por lo que se está convirtiendo en una tradición.
 
 
En 1920, la casa pasa a ser propiedad del Ayuntamiento y actualmente aloja la sede del Archivo Municipal de Historia. El Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona conserva la documentación generada por el gobierno de la ciudad desde el siglo XIII hasta el primer tercio del siglo XIX, así como de otros materiales.
 
 
Desde 1924 es Bien de Interés cultural. De vez en cuando el edificio se abre al público, yo lo tengo como tema pendiente…
 
 
Salimos de este edificio y volvemos para recorrer los últimos metros de la calle del Bisbe y entrar en la Plaça Nova.
 
LA PLAÇA NOVA
 
Es un espacio urbano que se abre ante lo que fue la Porta Decumana Destra, una de las cuatro puertas principales que daban acceso a la ciudad romana, flanqueada por dos torres de planta circular. Esta plaza no existió como tal hasta el siglo XIV, aquí romanos y visigodos utilizaban este espacio como mercado de verduras y “otros productos” entre los que se encontraban los esclavos, y también se practicaban ejecuciones públicas.
 
 
 
 
En el lado izquierdo de la Plaza puede verse un tramo de la muralla romana del siglo IV, así como un fragmento, parcialmente reconstruido a partir de los cimientos encontrados en el subsuelo, del acueducto de suministro a la ciudad romana.
 
 
 
 
 
También vemos una hornacina con la imagen de San Roque, del siglo XVI.
 
 
 
El perímetro de la muralla romana era de unos 1350 metros. La ciudad era conocida como la ciudad coronada, ya que disponía de 74 torres. Las torres eran rectangulares, aunque las de las puertas eran circulares. Medían 18 m de alto y unos 6 de ancho.
 
 
 
En el pasado existía un edificio que conectaba ambas torres y que funcionaba como prisión. Esto fue así hasta mediados del s. XIX, momento en el que se derribó la conexión entre las dos torres.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
En la muralla de la derecha, mientras se hacían las obras para colocar el ascensor en el Palacio Episcopal, se encontró una pequeña puerta en la muralla romana de la cual unánimemente se ha aceptado su uso como puerta para entrar y salir del recinto romano. Se ha conservado aunque el paso está cerrado.
 
 
Al lado volvemos a ver el Palacio Episcopal, con su fachada neoclásica de siglo XVIII. 
 
 
En la fachada había antiguas pinturas que están en restauración. Actualmente se muestra únicamente una.
 
 
 
 
Aquí se alojó el Papa Benedicto XVI cuando vino a Barcelona en 2010. Con su visita se aprovechó para restaurar parte del interior. La estancia más amplia del edificio es el salón del Trono, cuyos balcones dan a la plaza Nova: ocupa en altura el espacio de dos plantas, y está decorado con espléndidas pinturas murales de Francesc Pla Duran (1743-1805), más conocido como el Vigatà, que cubren todas las paredes del salón con episodios el Antiguo Testamento.
 
 
Al otro lado de la plaza se encuentra el Colegio Oficial de Arquitectos, inaugurado en 1955. El edificio fue decorado con unos frisos diseñados por Picasso. Esta obra desató una considerable polémica, ya que había quien pensaba que el estilo del pintor rompía la armonía arquitectónica del entorno; otros opinaban que el contraste los valoraba mutuamente.
 
 
Pero si algo se ha de destacar en esta plaza, es que al estar situada en pleno centro de la ciudad, siempre está llena de gente, y continuamente la podemos ver llena de actividades, artistas y vida. 
 
 

Y aquí finaliza este recorrido que da la vuelta a la catedral. Si se hace rápido, son unos 10 o 15 minutos. Pero sin nos detenemos en los detalles, podemos necesitar todo un día. Yo he necesitado 5 entradas en el blog y 183 fotos. Espero que os haya gustado.